El Fondo Monetario Internacional puso cifras y matices al bitcoin de El Salvador. En un informe difundido el 3 de septiembre de 2026, el organismo indicó que el país acumulaba 7.764 BTC, valorados en unos 632 millones de dólares. La novedad no es la cantidad, sino la explicación: según el FMI, esas monedas llegaron por donaciones privadas y no con fondos públicos.
La reserva creció desde los 7.517 BTC que el país declaraba en diciembre de 2025. El Fondo sostiene que toda la acumulación posterior a la primera revisión de su programa procede de donaciones documentadas, y que no prevé nuevas compras salvo por esa vía.
Chivo pasa a manos privadas
El informe confirma también un giro en la billetera estatal Chivo. "La participación pública en Chivo se ha reducido sustancialmente", escribió el organismo. El Gobierno transfirió la propiedad mayoritaria y el control operativo a un operador privado, aunque conserva una participación minoritaria y la custodia de los activos de los usuarios. Es un paso más en el repliegue del proyecto que arrancó en 2021, cuando El Salvador convirtió al bitcoin en moneda de curso legal. La custodia de los saldos de los usuarios, aun así, queda en manos públicas según el propio informe.
El choque con la Oficina del Bitcoin
Aquí aparece la contradicción de fondo. La versión del FMI, que apela a donaciones, no encaja con lo que publica la Oficina Nacional del Bitcoin de El Salvador, que ha reportado una política de compra diaria sostenida durante meses. Las dos lecturas cuestan de conciliar. O el país compra un poco cada día, o solo recibe regalos. El matiz importa porque el acuerdo con el Fondo pedía frenar el gasto público en el activo.
Un programa con condiciones
El telón de fondo es el pacto firmado el 26 de febrero de 2025 por 1.400 millones de dólares. Ese acuerdo obligó a El Salvador a limitar su exposición al bitcoin. En enero de 2025, el país ya había eliminado la obligación de que los comercios aceptaran la moneda como pago. La reserva, sin embargo, no ha dejado de subir, tal como reflejaba el dato de que las reservas de bitcoin de El Salvador crecen pese al freno del FMI.
El pulso entre el Gobierno de Nayib Bukele y el organismo sigue abierto, y la etiqueta de las donaciones parece el terreno donde ambos han decidido no romper. Mientras tanto, el uso cotidiano de la cripto en el país depende más de otro frente, el de los pagos, como muestra que las remesas con criptomonedas a El Salvador suben un 35%. Con 7.764 BTC en la caja, el bitcoin sigue siendo pieza política y no solo financiera.