El indicador Altcoin Cycle Signal de Glassnode pasó esta semana a favorecer a las altcoins frente a bitcoin, con una lectura de 81,25 sobre 100 en su media móvil de siete días medida el lunes 21 de septiembre de 2026. La cifra la publicó Cointelegraph el 22 de septiembre. El detalle que casi nadie subrayó es que la dominancia de bitcoin no ha bajado durante ese giro: está en el 59,7%, por encima del 59,2% que marcaba el 19 de agosto.
Ese matiz cambia por completo la lectura. La temporada de altcoins que describe el indicador no está financiada por dinero que sale de bitcoin.
Los números que sostienen la señal
El indicador de Glassnode compara la capitalización de las 250 mayores criptomonedas con la de bitcoin. Cuando esa relación mejora de forma sostenida, la señal cambia de lado. Y ha mejorado: la capitalización conjunta de las altcoins alcanzó 1,19 billones de dólares el martes 22 de septiembre, su nivel más alto desde finales de enero, con una subida del 33% desde el 19 de agosto.
El mercado total ronda los 3 billones de dólares según la misma referencia. CriptoNoticias también recogió que, para Glassnode, los mercados han entrado de lleno en temporada de altcoins.
| Dato | 19 de agosto de 2026 | 22 de septiembre de 2026 |
|---|---|---|
| Dominancia de bitcoin | 59,2% | 59,7% |
| Capitalización de altcoins | Referencia base | 1,19 billones de dólares, un 33% más |
Por qué la dominancia no encaja
La idea heredada de ciclos anteriores dice que una temporada de altcoins se reconoce porque la dominancia de bitcoin se hunde: los inversores venden bitcoin y compran otra cosa. Aquí ocurre lo contrario. El porcentaje ha subido medio punto mientras las altcoins ganaban un tercio de su valor.
La explicación aritmética es sencilla. Si bitcoin también sube, y lo hace con fuerza, su peso relativo puede mantenerse o incluso crecer aunque el resto avance mucho. Bitcoin cotizaba a 85.723,33 dólares el 22 de septiembre a las 07:22 hora de Nueva York según CriptoNoticias, con un avance del 11,78% en la semana y del 8,52% en lo que iba de septiembre, tras superar los 87.000 dólares el día anterior.
Dicho de otro modo: no hay rotación, hay marea. El dinero no cambia de sitio dentro del mercado, entra desde fuera y levanta las dos cosas a la vez. Para el contexto largo conviene recordar qué mide exactamente la dominancia de bitcoin y qué dice del mercado, porque el indicador se malinterpreta con frecuencia.
De dónde entra ese dinero
Los fondos cotizados dan una pista. El lunes 21 de septiembre, los ETF de bitcoin al contado registraron entradas por 999 millones de dólares, la cifra más alta desde octubre de 2025, y los de ether sumaron 270 millones, también su mejor dato desde entonces, según los datos citados por Cointelegraph.
Un flujo de ese tamaño hacia productos que solo compran bitcoin y ether explica buena parte de por qué la dominancia de bitcoin aguanta. El canal institucional sigue concentrado en los dos activos con ETF al contado, mientras que el resto del mercado se mueve por otras vías.
La referencia histórica ayuda a calibrar: el máximo de dominancia de este ciclo fue el 66% de junio de 2025. Desde ahí hasta el 59,7% actual hay una caída real, pero repartida a lo largo de más de un año y no en las últimas cinco semanas.
La señal de ánimo y su reverso
Santiment situó el FOMO en torno a bitcoin en su nivel más alto desde 2024, según recogió CriptoNoticias. El analista Matthew Hyland habló esta semana de complacencia entre los inversores, una lectura que suele aparecer cuando el precio sube sin sobresaltos durante varias sesiones.
La rotación hacia segmentos concretos sí existe dentro de las altcoins. Lo vimos hace pocos días con el movimiento de capital hacia los tokens ligados a inteligencia artificial, cuando Bittensor subió un 20% en esa rotación. Esa es una rotación interna entre altcoins, no una salida de bitcoin.
Lo que habrá que vigilar en octubre es si la dominancia de bitcoin empieza a ceder de verdad. Mientras siga plana o al alza con las altcoins subiendo, la señal describe un mercado que crece entero, y eso se comporta de forma distinta a una rotación clásica cuando el flujo se detiene.