América Latina mueve $31.500 millones anuales en stablecoins P2P

Chainalysis reporta $31.500 millones anuales en transacciones P2P de stablecoins en América Latina, con Argentina, Brasil y México liderando el volumen.

Marta Cifuentes Análisis

América Latina mueve $31.500 millones de dólares al año en stablecoins a través de transacciones peer-to-peer que nunca tocan el sistema bancario tradicional, según un informe publicado en septiembre de 2026 por Chainalysis y la firma de investigación Stablecoin Insider. El volumen representa el equivalente al 22% del total de remesas formales que entraron a la región en 2025, según datos del Banco Mundial, y evidencia la construcción de un corredor financiero paralelo impulsado por inflación, restricciones cambiarias y costos bancarios elevados.

El reporte, basado en datos on-chain de enero a agosto de 2026, identificó a Argentina como el mercado P2P de stablecoins más activo de la región, con $9.800 millones anualizados, seguido por Brasil con $7.200 millones y México con $5.900 millones. Venezuela, Colombia y Perú sumaron otros $8.600 millones entre los tres países.

Por qué los latinoamericanos eluden los bancos

El informe de Chainalysis desglosa tres usos principales del volumen P2P de stablecoins en América Latina: pagos transfronterizos (48%), ahorro dolarizado (31%) y comercio de bienes y servicios (21%). En los tres casos, los usuarios evitan intermediarios bancarios que cobran comisiones entre 3% y 8% por transferencias internacionales y aplican tipos de cambio con spreads de hasta 5% sobre la cotización de mercado.

En Argentina, donde la inflación acumulada de enero a septiembre de 2026 alcanzó el 142% según el INDEC, el 67% del volumen P2P de stablecoins corresponde a ahorro en USDT y USDC mantenido fuera del sistema bancario local. Los usuarios compran dólares digitales en plataformas P2P locales como Ripio, Buenbit y Lemon, los transfieren a billeteras autocustodiadas y evitan así los controles cambiarios que limitan la compra de dólares físicos a $200 mensuales por persona.

En México, el 71% de las empresas encuestadas por Bitso en agosto de 2026 reportaron usar stablecoins para pagos transfronterizos, principalmente hacia Estados Unidos. El costo promedio de enviar $1.000 en USDC entre Ciudad de México y Los Ángeles es de $3,50, comparado con $68 que cobra Western Union por la misma transacción, según datos de Remitly consultados el 1 de octubre.

El corredor de remesas cripto crece un 89% en un año

El volumen de remesas enviadas a América Latina mediante stablecoins creció un 89% entre agosto de 2025 y agosto de 2026, alcanzando $15.200 millones anualizados, según el informe de Chainalysis. Este crecimiento contrasta con el alza del 4,2% que registraron las remesas tradicionales en el mismo período, según el Banco Interamericano de Desarrollo.

El corredor Estados Unidos-México representa el 38% del volumen total de remesas cripto hacia América Latina, con $5.800 millones anualizados. Le siguen Estados Unidos-Brasil ($2.900 millones), Estados Unidos-Colombia ($2.100 millones) y España-Argentina ($1.600 millones). En todos los casos, el remitente compra USDC o USDT en un exchange regulado en su país de origen, lo transfiere a la billetera del destinatario en América Latina, y el destinatario lo vende por moneda local en una plataforma P2P.

Bitso, el exchange cripto más grande de América Latina con 8 millones de usuarios, procesó $4.200 millones en conversiones de stablecoins a pesos mexicanos entre enero y agosto de 2026, un alza del 103% frente al mismo período de 2025. La empresa atribuye el crecimiento a la integración de stablecoins en aplicaciones de nómina digital que pagan salarios directamente en USDC a trabajadores remotos que cobran en dólares pero viven en México.

Riesgos de un sistema financiero paralelo sin supervisión

El crecimiento del volumen P2P de stablecoins en América Latina opera mayormente fuera del alcance regulatorio de los bancos centrales y las autoridades fiscales. En Argentina, las transacciones en stablecoins no están reportadas a la AFIP (agencia tributaria) a menos que se conviertan a pesos en un exchange registrado. En México, la propuesta de ley que reserva la emisión de stablecoins a instituciones bancarias, presentada en mayo de 2026, aún no ha sido votada en el Congreso.

Brasil dio un paso en dirección opuesta en septiembre de 2026, cuando el Banco Central prohibió el uso de stablecoins en pagos transfronterizos procesados por instituciones financieras reguladas. La medida busca proteger el real y mantener el control sobre los flujos de capital, pero no afecta las transacciones P2P que ocurren completamente fuera del sistema bancario.

El informe de Chainalysis identifica dos riesgos principales del sistema P2P de stablecoins sin supervisión: la exposición a plataformas de intercambio no reguladas que pueden quebrar sin garantías de depósito, y la dificultad para rastrear flujos de capital vinculados a evasión fiscal o blanqueo de capitales. Sin embargo, el reporte también señala que el 94% del volumen P2P analizado proviene de transacciones menores a $10.000, un patrón consistente con uso retail y no con lavado de dinero a gran escala.

Infraestructura cripto crece para capturar la demanda

El mercado latinoamericano de stablecoins está sostenido por 16 plataformas de intercambio P2P que concentran el 82% de la liquidez regional, según datos de CriptoTendencia publicados en agosto de 2026. Entre ellas, Binance P2P procesa el 34% del volumen, seguido por Paxful (18%), LocalBitcoins (11%) y las plataformas regionales Ripio, Bitso y Buenbit que suman otro 19%.

Estas plataformas operan como mercados de liquidez donde compradores y vendedores de stablecoins se encuentran directamente, sin que la plataforma actúe como contraparte. El modelo reduce costos de intermediación pero traslada el riesgo de contraparte a los usuarios: si un vendedor no entrega los pesos después de recibir los USDT, el comprador debe abrir una disputa que la plataforma resuelve mediante un sistema de arbitraje.

En paralelo, las tarjetas de débito vinculadas a stablecoins han ganado tracción en la región. Visa reportó en septiembre que el 17% del volumen global de sus tarjetas con saldo en stablecoins proviene de América Latina, con México y Argentina como los mercados más activos. Estas tarjetas permiten gastar USDC directamente en comercios sin convertirlo previamente a moneda local, aunque el comerciante recibe pesos o reales y Visa ejecuta la conversión en el backend.

Qué dicen los números sobre bancarización y adopción cripto

El volumen de $31.500 millones anuales en transacciones P2P de stablecoins representa el 3,1% del PIB combinado de Argentina, Brasil y México, según datos del FMI de 2025. Sin embargo, su impacto es desproporcionadamente alto en segmentos de población específicos: trabajadores remotos que cobran en dólares, comerciantes que importan productos de China y Estados Unidos, y ahorradores de clase media que buscan protegerse de la inflación.

Un estudio de la Universidad Torcuato Di Tella publicado en julio de 2026 encontró que el 23% de los argentinos con ingresos superiores a $800 mensuales mantiene ahorros en stablecoins, comparado con el 11% que tiene una cuenta bancaria en dólares. La diferencia se explica por la mayor accesibilidad de las stablecoins: no requieren ingresos demostrables, no cobran comisiones de mantenimiento y permiten montos tan bajos como $10.

El informe de Chainalysis concluye que el corredor de stablecoins en América Latina está siendo construido por la demanda de usuarios retail, no por la oferta de instituciones financieras. A diferencia de Europa, donde MiCA regula la emisión y custodia de stablecoins, o Estados Unidos, donde los emisores deben registrarse ante la FinCEN, América Latina no tiene un marco regulatorio regional que gobierne estos activos. Esta ausencia de regulación ha permitido un crecimiento rápido, pero también genera incertidumbre sobre la sostenibilidad a largo plazo del sistema.

Aviso legal La información publicada en Coinliva tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento financiero ni de inversión. Las criptomonedas son muy volátiles e implican riesgo. Aunque procuramos ofrecer datos precisos y actualizados, algunos detalles pueden cambiar con el tiempo. Investiga siempre por tu cuenta antes de tomar cualquier decisión financiera.