Brasil prohíbe stablecoins en pagos transfronterizos regulados

El Banco Central de Brasil bloqueó USDT y USDC del sistema eFX con la Resolución BCB 561. La medida afecta 90.000 millones de dólares en transferencias anuales.

Diego Arrieta Noticias

El Banco Central de Brasil prohibió el uso de stablecoins como USDT y USDC en el sistema eFX, el canal regulado para pagos transfronterizos que mueve más de 90.000 millones de dólares al año. La medida, formalizada en la Resolución BCB 561, entró en vigor en septiembre de 2026 y obliga a las instituciones financieras a liquidar las transferencias internacionales únicamente en monedas fiduciarias. Brasil se convierte así en el primer país del G20 en bloquear explícitamente las stablecoins de su infraestructura de pagos regulada, mientras otros mercados latinoamericanos mantienen sus canales cripto abiertos.

Qué es la Resolución BCB 561 y qué prohíbe

La Resolución 561 del Banco Central do Brasil establece que las instituciones autorizadas para operar en el sistema de cambio extranjero (eFX) no pueden usar criptomonedas ni stablecoins como medio de liquidación en pagos transfronterizos. Esto significa que aunque una empresa o un particular pueda comprar USDT o USDC en un exchange brasileño, no puede enviar esas stablecoins a través del sistema eFX para pagar una factura internacional o recibir una remesa del exterior.

El eFX es el canal oficial y regulado para transferencias internacionales en Brasil. Maneja un volumen anual superior a los 90.000 millones de dólares, según datos del propio Banco Central. La resolución no prohíbe las stablecoins en sí mismas dentro de Brasil, pero las excluye del único canal que permite a las empresas y bancos mover dinero de forma legal entre Brasil y el resto del mundo bajo supervisión estatal.

Por qué Brasil bloquea las stablecoins del eFX

El Banco Central do Brasil argumenta que las stablecoins operan fuera del marco regulatorio que rige las transferencias internacionales y que su uso en el sistema eFX representaría un riesgo para la estabilidad financiera y el control de capitales. Brasil mantiene controles estrictos sobre las salidas de divisas, y el eFX es la herramienta que permite al regulador monitorear cada transacción transfronteriza en tiempo real.

Al excluir las stablecoins del eFX, el Banco Central preserva su capacidad de rastrear los flujos de capital y asegura que todas las transferencias internacionales pasen por entidades autorizadas que cumplen con las normas de prevención de lavado de dinero y financiamiento del terrorismo. La medida también protege al real brasileño de la competencia directa de dólares tokenizados, que podrían facilitar la dolarización informal de la economía.

Impacto en empresas y remesas

Las empresas brasileñas que importan bienes o servicios del exterior ya no pueden liquidar esos pagos con stablecoins a través del sistema regulado. Antes de la Resolución 561, algunas compañías usaban USDT o USDC para agilizar transferencias internacionales, aprovechando la velocidad y los menores costos de las stablecoins frente a las transferencias bancarias tradicionales. Ahora deben volver al sistema bancario convencional, con plazos de liquidación más largos y comisiones más altas.

El sector de remesas también se ve afectado. Brasil recibe miles de millones de dólares al año en remesas de trabajadores en el exterior, y una parte creciente de esas transferencias se realizaba con stablecoins. La prohibición en el eFX no impide que alguien envíe USDC de Estados Unidos a una wallet en Brasil, pero sí elimina la posibilidad de que esa stablecoin entre al sistema financiero regulado y se convierta en reales a través de un banco autorizado.

Canales alternativos y el mercado paralelo

La Resolución 561 no cierra los exchanges cripto en Brasil ni prohíbe la tenencia de stablecoins. Lo que hace es separar el sector cripto del sistema financiero tradicional en lo que respecta a pagos transfronterizos. Los usuarios pueden seguir comprando y vendiendo stablecoins en plataformas locales, pero esas operaciones quedan fuera del eFX y, por tanto, fuera de la supervisión directa del Banco Central en el flujo internacional.

Esto crea un incentivo para usar canales no regulados. Si una empresa necesita pagar a un proveedor extranjero y el sistema bancario es lento o costoso, puede optar por comprar USDT en un exchange brasileño, enviarlo directamente a la wallet del proveedor, y que este lo convierta a dólares en su país. La transacción ocurre, pero el Banco Central do Brasil no la ve en el eFX. La medida, en lugar de eliminar el uso de stablecoins, podría estar empujándolo hacia un mercado paralelo menos visible.

Contraste con Argentina y México

La postura de Brasil contrasta con la de otros países latinoamericanos. Argentina, por ejemplo, no ha bloqueado las stablecoins de sus canales de pago, y el uso de USDT como refugio ante la inflación sigue siendo generalizado. En México, las autoridades regulan las casas de cambio cripto, pero no han prohibido el uso de stablecoins para pagos internacionales. La decisión brasileña es más restrictiva y marca una línea clara: las stablecoins no formarán parte de la infraestructura de pagos regulada del país.

Esa diferencia de enfoque puede tener consecuencias para la competitividad regional. Si Brasil encarece o dificulta los pagos transfronterizos al excluir las stablecoins, las empresas podrían operar desde países vecinos con reglas más flexibles, o usar canales informales que el regulador no puede controlar.

La stablecoin brasileña en camino

Irónicamente, mientras el Banco Central do Brasil cierra la puerta a USDT y USDC en el eFX, está desarrollando su propia stablecoin oficial respaldada por el real, bajo el proyecto Drex. El plan es lanzar un real digital que funcione sobre blockchain y que, a diferencia de las stablecoins privadas, esté bajo control directo del Banco Central. Drex sí podría integrarse al eFX en el futuro, lo que sugiere que la Resolución 561 no rechaza la tecnología blockchain, sino la pérdida de control monetario que implican las stablecoins dolarizadas.

La pregunta es si los usuarios y empresas brasileños esperarán a que Drex esté listo, o si seguirán usando USDT y USDC fuera del sistema regulado. Por ahora, la Resolución BCB 561 deja claro que el Banco Central do Brasil prefiere bloquear las stablecoins antes que permitir que compitan con el real en el sistema de pagos oficial del país.

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