Dos de los mayores bancos de España, Santander y BBVA, figuran en el grupo de 21 entidades financieras globales que se han unido para crear una stablecoin. El plan, anunciado el 1 de septiembre de 2026, contempla montar una compañía conjunta que emita una moneda estable respaldada en dólares. Es el mayor movimiento de la banca tradicional hacia este terreno hasta la fecha, y coloca a las marcas españolas en el centro del tablero.
Quiénes están detrás del proyecto
El consorcio reúne a 21 bancos y gestoras de varias regiones. Junto a Santander y BBVA aparecen europeos como Deutsche Bank, UBS, Commerzbank, Crédit Agricole, Lloyds y Rabobank. Del lado estadounidense se suman Bank of America, Citi, Goldman Sachs, Wells Fargo, Capital One, PNC, TD, Scotiabank, Fidelity y WisdomTree. Completan el mapa MUFG en Asia, Standard Bank en África y Sirius en Oriente Medio. Según el detalle que recoge DiarioBitcoin sobre el consorcio, el grupo creció desde los 10 bancos de importancia sistémica que iniciaron conversaciones en octubre de 2025.
Un dólar digital primero, el euro después
La hoja de ruta es clara en los plazos. La compañía se constituiría en la segunda mitad de 2026 y el lanzamiento de la stablecoin en dólares apunta al primer semestre de 2027, según la información difundida sobre el plan del consorcio. Después llegaría la expansión a otras divisas del G7, con el euro como prioridad. El foco inicial son los pagos mayoristas, institucionales y transfronterizos, el segmento donde una moneda estable ahorra tiempo y costes frente a la banca corresponsal tradicional.
El detalle de las divisas importa mucho en España y América Latina. Una moneda estable en euros respaldada por Santander y BBVA competiría de tú a tú con las opciones en dólares que hoy dominan el mercado. Y para el corredor de remesas entre Estados Unidos y la región, un instrumento emitido por bancos regulados cambiaría el reparto de un negocio que mueven las fintech.
La regulación marca el paso
El proyecto nace pegado a dos marcos normativos. En Estados Unidos, la GENIUS Act sobre monedas estables prevé su aplicación en enero de 2027. En Europa, el reglamento MiCA ya está en vigor y fija requisitos de reservas y controles para cualquier emisor. Esa exigencia encarece la entrada, pero favorece a quien ya vive bajo supervisión bancaria, precisamente el terreno de estos 21 nombres.
Que la banca clásica dé este paso confirma un cambio de fondo. Hasta ahora, el mercado de monedas estables lo repartían emisores nativos del sector cripto, muchos de ellos con problemas para encajar en las reglas europeas, como le ocurrió a Tether. La entrada de gigantes con licencia bancaria reordena el mapa, en un país donde pocas firmas cripto tienen aún su propia licencia MiCA. La pelea por el dinero digital acaba de subir de categoría.