Antonia De Souza, responsable de Blockchain y Criptomonedas en Visa, declaró el 26 de septiembre en Córdoba que las stablecoins "ya no da para hablar de que es hype" y anunció que Visa debe ofrecer esas soluciones a sus clientes. La ejecutiva habló en el Fintech Meetup Córdoba mientras Argentina registra 88.500 millones de dólares en operaciones cripto con un crecimiento interanual del 15,3 por ciento.
De Souza señaló que las stablecoins están impulsando una evolución en el mercado financiero y que Visa trabaja en construir infraestructura que proteja a los usuarios sin frenar la innovación. La firma proyecta que el mercado de stablecoins podría alcanzar 3 billones de dólares en 2030, partiendo de una capitalización actual cercana a los 180.000 millones.
Tres iniciativas concretas de Visa en criptoactivos
Visa desarrolla actualmente tres líneas de producto en el segmento cripto. La primera son soluciones de entrada y salida para que los usuarios accedan a criptoactivos desde sistemas bancarios tradicionales. La segunda abarca pagos con activos digitales en puntos de venta físicos. La tercera es su participación en el consorcio OpenUSD, que reúne a más de 140 empresas para desarrollar una stablecoin institucional.
El mercado argentino es representativo del uso de stablecoins como cobertura ante la devaluación monetaria. Las stablecoins en Argentina no cayeron con la inflación, mientras que el país registra un crecimiento del 15,3 por ciento en operaciones cripto frente a un promedio del 10 por ciento en América Latina.
El volumen de 88.500 millones de dólares en operaciones cripto coloca a Argentina como uno de los mercados más activos de la región. Este volumen incluye compras, ventas, transferencias y operaciones de cobertura mediante stablecoins, principalmente USDT y USDC. La adopción supera la de mercados con mayor PIB como Chile o Colombia, donde las operaciones cripto crecen a ritmos más lentos.
El giro institucional desde "tendencia" a "infraestructura necesaria"
El lenguaje de De Souza marca un cambio en la postura corporativa. La expresión "ya no da para hablar de que es hype" contrasta con la cautela que Visa mantuvo hasta 2025, cuando las stablecoins eran tratadas como una tendencia emergente sujeta a regulación pendiente. La ejecutiva afirmó que Visa entiende que debe ofrecer estas soluciones, lo que implica integración activa en lugar de observación pasiva.
El contexto regulatorio facilita el movimiento. La Unión Europea aplicó plenamente MiCA en julio de 2026, estableciendo marcos claros para emisores de stablecoins. Argentina opera bajo un régimen de proveedores de servicios de activos virtuales que permite a las empresas operar con licencia supervisada. Brasil implementó su marco regulatorio en febrero de 2026.
Visa ya mueve 20.000 millones de dólares al año en transacciones relacionadas con stablecoins, según informó en septiembre de 2026. La red procesa pagos con USDC en Ethereum y Solana desde 2021, pero las declaraciones de De Souza indican una expansión más allá de experimentos piloto hacia infraestructura permanente.
La diferencia entre un piloto y una infraestructura permanente radica en el compromiso de recursos y en la integración con sistemas legacy. Visa cuenta con 4.400 millones de tarjetas en circulación y procesa 270.000 millones de transacciones al año. Integrar stablecoins en esa escala requiere interfaces con bancos emisores, sistemas de compliance automatizados y capacidad de liquidación en tiempo real.
Tres billones en 2030: proyección basada en captura de mercado
La cifra de 3 billones de dólares en capitalización de stablecoins para 2030 requiere un crecimiento anual compuesto del 75 por ciento desde los niveles actuales. La proyección asume que las stablecoins capturarán una porción significativa de los flujos de pagos transfronterizos y de las remesas, dos mercados donde compiten con sistemas tradicionales de transferencia.
Las remesas globales alcanzaron 860.000 millones de dólares en 2025, según el Banco Mundial. Si las stablecoins capturaran el 20 por ciento de ese flujo y mantuvieran un ratio de circulación similar al actual, podrían sostener entre 300.000 y 500.000 millones de dólares en capitalización solo desde remesas. El resto del crecimiento proyectado dependería de la adopción en pagos comerciales y en sistemas de liquidación interbancaria.
El mercado de pagos transfronterizos mueve 190 billones de dólares al año, según datos de SWIFT. Una penetración del 2 por ciento de ese volumen por parte de stablecoins requeriría mantener entre 1,5 y 2 billones de dólares en circulación, asumiendo una velocidad de rotación de 100 a 120 veces al año. La proyección de Visa se alinea con ese escenario de captura gradual de flujos internacionales.
El caso argentino como laboratorio regional
Argentina funciona como laboratorio para stablecoins en economías con alta volatilidad cambiaria. El peso argentino perdió el 90 por ciento de su valor frente al dólar entre 2018 y 2026, lo que empujó a millones de usuarios hacia activos denominados en dólares. Las stablecoins ofrecen acceso instantáneo a dólares digitales sin necesidad de cuentas bancarias en el exterior.
El uso de stablecoins en Argentina abarca desde ahorro personal hasta pago de sueldos en empresas tecnológicas. Plataformas locales como Buenbit, Lemon y Ripio reportan volúmenes mensuales superiores a 2.000 millones de dólares en operaciones con stablecoins. El crecimiento del 15,3 por ciento interanual indica que la demanda se sostiene pese a la moderación de la inflación en 2026.
Para entender el funcionamiento de estos instrumentos, consulte la guía sobre stablecoins y paridad. El próximo paso será observar si otros actores financieros tradicionales, como Mastercard o American Express, siguen el movimiento de Visa hacia la integración activa de stablecoins en sus infraestructuras de pago.